Bienvenidos a La Conquista del Estado

Semanario digital de lucha y de información política. Fundado por Ramiro Ledesma Ramos en 1931

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viernes, 28 de junio de 2013

Nuestro manifiesto político

Un grupo compacto de españoles jóvenes se dispone hoy a intervenir en la acción política de un modo intenso y eficaz. No invocan para ello otros títulos que el de una noble y tenacísima preocupación por las cuestiones vitales que afectan a su país. Y, desde luego, la garantía de que representan la voz de estos tiempos, y de que es la suya una conducta política nacida de cara a las dificultades actuales. Nadie podrá eludir la afirmación de que España atraviesa hoy una crisis política, social y económica, tan honda, que reclama ser afrontada y resuelta con el máximo coraje. Ni pesimismos ni fugas desertoras deben tolerarse ante ella. Todo español que no consiga situarse con la debida grandeza ante los hechos que se avecinan, está obligado a desalojar las primeras líneas y permitir que las ocupen falanges animosas y firmes. 

 La primera gran angustia que se apodera de todo español que adviene a la responsabilidad pública es la de advertir có
mo España –el Estado y el pueblo españoles– vive desde hace casi tres siglos en perpetua fuga de sí misma, desleal para con los peculiarísimos valores a ella adscritos, infiel a la realización de ellos, y, por tanto, en una autonegación suicida, de tal gravedad, que la sitúa en las lindes mismas de la descomposición histórica. Hemos perdido así el pulso universal. Nos hemos desconexionado de los destinos universales, sin capacidad ni denuedo para extirpar las miopías atroces que hasta aquí han presidido todos los conatos de resurgimiento. Hoy estamos en la más propicia coyuntura con que puede soñar pueblo alguno. Y como advertimos que los hombres de la política usual –monárquicos y republicanos–, las agrupaciones que los siguen y los elementos dispersos que hasta aquí han intervenido en las elaboraciones decisivas, no logran desligarse de las mediocres contexturas del viejo Estado, nosotros, al margen de ellos, frente a ellos, más allá que ellos, sin división lateral de derechas e izquierdas, sino de lejanías y de fondos, iniciamos una acción revolucionaria en pro de un Estado de novedad radical. La crisis política y social de España tiene su origen en la crisis de la concepción misma sobre que se articula el Estado vigente. En todas partes se desmorona la eficacia del Estado liberal burgués, que la revolución francesa del siglo XVIII impuso al mundo, y los pueblos se debaten hoy en la gran dificultad de abrir paso a un nuevo Estado, en el que sean posibles todas sus realizaciones valiosas. 

Nosotros nos encaminamos a la acción política con la concreta ambición de proyectar sobre el país las siluetas de ese nuevo Estado. E imponerlo. Una tarea semejante requiere, ante todo, capacidad para desvincularse de los mitos fracasados. Y la voluntad de incorporarnos, como un gran pueblo, a la doble finalidad que caracteriza hoy a las naciones: de un lado, la aportación al espíritu universal de nuestra peculiaridad hispánica, y de otro, la conquista de los resortes técnicos, la movilización de los medios económicos, la victoria sobre intereses materiales y la justicia social. 

La Conquista del Estado. 14 de marzo de 1931.

martes, 6 de noviembre de 2012

Tiempos para social-revolucionarios

Cualquier Revolución (y estoy hablando de la Revolución Social y Nacional Española del siglo XXI), precisa de elementos objetivos : 
 1.- Hundimiento del sistema vigente, afectando en la forma de vida natural y ordinaria actual a las masas populares.
 2.- Eclosión del sistema, nutriendo partidas de elementos generados y afines al sistema que pretenden reemplazarlo y retomar el poder en partes del mismo.
 3.- Advenimiento de un nuevo paradigma, creado por minorías grupusculares en sus orígenes, pero cuya tenacidad ha superado la capacidad de sobrevivir del propio sistema para el mismo.
 4.- Toma de los resortes de la voluntad popular -el inconsciente colectivo de las masas populares-; en la aceptación del nuevo paradigma como único nuevo para el orden futuro.
 5.- Aceptación expresa de la juventud de los que promueven el nuevo paradigma. Incorporación paulatina de la juventud al Nuevo Movimiento.
 6.- Declinación de sus poderes fácticos por el orden viejo anterior. Aceptación y con esperanzas racionales de la senectud de las masas populares del pueblo de que el Nuevo Orden es necesario; y es mejor que el anterior. Y prometedor para sus hijos y nietos-

Invocación final a las juventudes de España

El paso al frente de las juventudes es una orden del día incluso mundial. Están siendo por ello en todas partes el sujeto histórico de las subvesiones victoriosas. Gracias a ellas y a su intervención, Europa ha desalojado al marxismo y descubierto un nuevo signo revolucionario, a base de la fortaleza nacional, la dignidad de las grandes masas y la construción de un nuevo orden. En tal momento , España ofrece su problema, sin posibilidad de aplazamiento para el desarollo subversivo. Después del 14 de abril, que n sí y por sí careció absolutamente de significación transmutadora, enseña ya, sin embargo, su perfil los aspirantes a ejecutar y presidir las enormes transformaciones que en España van a operarse muy en breve. El 6 de octubre se manisfesto ya una voluntad roletaria de estar presente en la conyuntura española que se avecina. Urge, pues, la presencia nacional, la respuesta nacional que deben dar a esas fecha las juventudes.

 La situación de la Patria es concluyente: A toda velocidad se acerca el momento histórico en que le toque decidir bajo qué signo se operarán las transformaciones. Hay ya quien maneja los aldabonazos con cierta energía . Pues bien nosotros, levantando la voz lo más alto posible y rodeándola del máximum de emoción, decimos a las juventudes actuales de la Patria:

 La subversión histórica que se avecina debe de ser realizada, ejecutada y nutrida por vosotros. Disputando metro ametro a otros rivales el designio de la revolución nacional.

 Este momento solemne de España, en que se ventilarán sus destinos quizá para más de cien años, coincide con la época y el momento de vuestra vida en que sois jóvenes, vigorosos y temibles. 

¿Podrá ocurrir que la Patria y el pueblo queden desamparados, y que no ocupen sus puestos los libertadores, los patriotas, los revolucionarios?. 

¿Podrá ocurrir que dentro de cuarenta años, estos españoles, que hoy son jóvenes y entonces serán ya ancianos, contemplen a distancia, con angustia y tristeza, cómo fué desaprovechada, cómo resultó fallida la gran conyuntura de este momento, y ello por su cobardía, por su deserción, por su debilidad?. FIN DEL DISCURSO A LAS JUVENTUDES DEL ESPAÑA

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