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Semanario digital de lucha y de información política. Fundado por Ramiro Ledesma Ramos en 1931

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lunes, 5 de noviembre de 2012

Blas de Lezo y la hazaña española en Cartagena de Indias

Si queremos recordar momentos heroicos de nuestra armada de guerra, debemos rememorar a un almirante excelente, don Blas de Lezo. Nació en Pasajes, Guipúzcoa el 3 de febrero de 1689. Blas de Lezo pasó a la inmortalidad gracias a su épica, participó en 22 batallas y expediciones, rindió para España decenas de buques del enemigo y jamás nadie pudo decir que se arrodillo ni se humillo ante nadie. Lezo se convirtió en uno de los mejores estrategas de la historia de la Armada Española y en un hombre temido en todos los mares. Los vascos fueron magníficos marineros que han dado momentos brillantes a la Historia de España.
En 1704 Blas Lezo muy joven, estaba alistado en la marina y recibió su bautismo de fuego. Durante la Guerra de sucesión por el trono en España, en Vélez Málaga, se enfrentaron las flotas francesa y española contra la inglesa y holandesa. En esta batalla, Blas recibe un balazo de cañón que le hiere en una pierna. Los médicos deciden seccionar el miembro sin anestesia. Lezo tiene ahora 15 años y ha perdido una pierna. La valentía y el ardor combativo de Lezo, llamó la atención de sus oficiales, lo que le supuso su primer reconocimiento, ascendiendo a la categoría de alférez de navío.
En el sitio de Tulón, perdió un ojo mientras defendía el Castillo de Santa Catalina. Una metralla procedente de un proyectil, le provocó el estallido del globo ocular izquierdo.
1713 perdió el brazo en el segundo sitio de Barcelona. Una bala de mosquete acabó con uno de sus brazos.
La situación física de Blas de Lezo era más que lamentable. Había perdido un ojo, una pierna y uno de sus brazos , pero seguía en activo, seguía luchando, combatiendo como oficial de la armada española. Blas de Lezo soportó los apelativos de patapalo, mediohombre, etc. Lo soportaba, pero no le gustaba mucho que le llamaran el almirante patapalo.

Resumen de la Batalla de Cartagena de Indias
Del 13 de marzo al 20 de mayo de 1741, tuvo lugar La batalla de Cartagena de Indias, entre las armadas española e inglesa. Esta batalla fue decisiva para el desenlace final de la Guerra de la Oreja de Jenkins (1739–1748), uno de los conflictos armados entre el España y Gran Bretaña ocurridos durante el siglo XVIII.
Esta nueva Armada Invencible de 195 navíos, era mayor que la de Felipe II, y la segunda más grande de todos los tiempos, después de la armada aliada que desembarcó en Normandía en la II guerra Mundial . El ejército inglés, comandado por el almirante Edward Vernon, trató de invadir Cartagena de Indias con 32.000 soldados, 180 buques y 3.000 piezas de artillería. Cartagena estaba defendida por 3.600 soldados y 6 navíos españoles. Inglaterra estaba tan segura de su victoria que el rey inglés mandó acuñar monedas celebrando su triunfo, en las que se leía “la arrogancia española humillada por el almirante Vernon y los héroes británicos tomaron Cartagena, abril 1, 1741 ” ….. jajajaj !! … en ellas aparecía Blas de Lezo representado de rodillas entregando su espada al almirante Vernon, eso sí, un Lezo muy completito con todas sus piernas, brazos y posiblemente ojos … increíble ¿no?
La victoria de las fuerzas españolas, al mando del teniente general de la Armada Blas de Lezo, prolongó la supremacía militar española en el Atlántico occidental hasta el siglo XIX.

La batalla de Krasny bor

El 10 de febrero de 1943 se produce en los arrabales de Leningrado el más sangriento hecho en el que intervino la División Azul y la última gran batalla en la que un Ejército Español interviene en Europa: La batalla de Krasny Bor, donde 5.900 soldados de la División Azul encuadrada en la Division 250 del Ejército alemán, hicieron frente a un total de 4 divisiones soviéticas (44.000 infantes) y dos regimientos acorazados con aproximadamente 100 carros de combate. Se producen casi 4.000 bajas entre los españoles, pero se consigue detener el avance haciendo fracasar la ofensiva soviética y causando entre 11.000 y 14.000 bajas al Ejército Rojo. Cerca de 300 españoles cayeron prisioneros.

Despliegue en el cerco de Leningrado
El 19 de agosto de 1942, Agustín Muñoz Grandes recibe instrucciones de trasladar a la División Azul para reforzar el cerco de Leningrado.
Se encuadra ahora a la División Azul en el XXIVº Cuerpo de Ejércitos Norte, dentro del XXXIIIº Ejército, bajo el mando directo del Generaloberst Lindemann, desplegándose en un principio en los alrededores de Vyriza para reponer las bajas de los diezmados batallones. El 1 de septiembre de 1942 son trasladados a la línea del frente, y el 7 de septiembre relevan efectivamente a la 121ª División, ocupando sus búnkers y posiciones a lo largo de 17 km en una línea que va desde Alexandrovka a Krasny Bor, a lo largo del ferrocarril Moscú-Leningrado.

El general Muñoz Grandes instala su puesto de mando en un palacete en Pokroskaia y revisa cuidadosamente su sector. Una llanura pantanosa que cruzan los ríos Slavianka e Ishora que van a desembocar al Neva; un tupido bosque que rodea las poblaciones ocupadas ahora por los españoles, al SE de la vieja capital de los Zares. Un total de 14.600 divisionarios quedan desplegados en el frente de Leningrado, aproximadamente un tercio del total de la División Azul es destinada a este frente.
Decide fortificar sus posiciones dada la proximidad del enemigo. El 2 de octubre, el general español recibe la visita de Lindemann y Von Manstein, que le informan del retraso en el asalto a Leningrado. Noche tras noche arrecian los bombardeos de la Luftwaffe sobre la ciudad. El 12 de diciembre, Muñoz Grandes recibe la comunicación oficial de su ascenso a Teniente General y, con ella, la orden de entregar el mando de la División a Emilio Esteban Infantes. Al día siguiente, en el Cuartel General de Rastenburg, el propio Führer le impone las Hojas de roble a su Cruz de Caballero. La condecoración es una de las 240 que el III Reich concederá entre casi 15 millones de combatientes alemanes.


La batalla
A las 6:40 de la madrugada del 10 de febrero de 1943, 80 cañones de 187, baterías rusas con piezas de 203 y 124 mm, 2 batallones de morteros y Katyusha de 156 mm bombardeaban las líneas divisionarias destrozándolo todo, incluidos los puestos de mando y las líneas de retaguardia. Son disparados cada 10 segundos por cada pieza artillada contra posiciones españolas decenas de miles de proyectiles de artillería (con una cadencia aproximada de un disparo lera). Este devastador y denso bombardeo dura más de dos horas y en él se produce un cuarto de las bajas españolas de la batalla.
Tras la preparación artillera para el ataque, cuatro divisiones soviéticas de infantería, las 43ª, 45ª, 63ª y 72ª, con un total de 44.000 hombres, apoyadas por el 31º y 46º Regimientos acorazados que comprendían casi 100 carros de combate entre KV-1 y T-34, dos batallones de cañones anticarro con piezas ZIS de 76 mm, la 35ª Brigada Motorizada y las 34ª y 250ª Brigadas de Esquiadores se lanzan, escalonadamente, contra las ya maltrechas líneas españolas que defendían un total de 5.900 soldados (4.500 divisionarios más tropas de las SS y Wehrmacht), castigadas por la intensa y densa barrera artillera.
Los soviéticos, convencidos de que el brutal bombardeo artillero ha destruido cualquier posición o intento de resistencia, avanzan de frente sobre el sector del cerco defendido por los divisionarios españoles. Los españoles, abrumados por la superioridad soviética, salen de sus agujeros, e intentan reagrupan los restos de las unidades supervivientes, montan sus ametralladoras MG34, toman posiciones en los cráteres que han producido los obuses soviéticos y hacen frente con violencia debido a que los españoles habian visto en pocas ocaciones que los rusos tomaban prisioneros y por sus mentes pasaba que preferian morir en combate antes que caer en las manos de las tropas soviéticas. El termómetro no subió de los 25º bajo cero en todo el combate.
Batallones enteros luchan hasta el final, los españoles inmediatamente sienten los estragos hechos por los francotiradores sovieticos que cobran la vida de mas de 121 divisionarios. Según relatos de los supervivientes se producen cruentos asaltos a la bayoneta y se lucha cuerpo a cuerpo una vez agotadas las municiones, en estos combates cuerpo a cuerpo se producen la mitad de las bajas españolas en combate debido a que los españoles no estaban preparados para los combates cuerpo a cuerpo, los rusos tomaron ventaja e hicieron una verdadera masacre con sus bayonetas. Las unidades que son copadas en el asalto, no se rinden, combatiendo en todas direcciones sin tregua.
Se producen casi 4.000 bajas entre los españoles (muertos, heridos y capturados), pero se consigue detener el avance haciendo fracasar la ofensiva soviética y produciendo unas 11.000 bajas al Ejército Rojo. Cerca de 300 españoles cayeron prisioneros.

Consecuencias
Después del fracasado asalto soviético, el frente sólo retrocede 3 km en algún sector, pero el cerco no se rompe. El ejército soviético no vuelve a enfrentarse directamente a las tropas españolas, limitándose a bombardeos aéreos o artilleros. El mando soviético ordenó a sus fuerzas pasar a la defensiva. El frente queda estabilizado por un año.
La batalla de Krasny Bor, con una encomiable resistencia de la División Azul, hizo fracasar la Operación Estrella Polar, una gran ofensiva posterior para romper el sitio de Leningrado. Se consiguieron tres de las ocho condecoraciones laureadas de la División Azul en la URSS.
Casi trescientos divisionarios fueron hechos prisioneros de guerra por el ejército soviético, y encarcelados en Gulags en Siberia, condenados a trabajos forzados. Fueron los últimos repatriados a España en 1954, y llegaron al puerto de Barcelona el 2 de abril de 1954 en el barco liberiano Semíramis.

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